domingo, 12 de junio de 2016

IMÁGENES

Descubrí mi pasión gracias a un obsequio no esperado. Carlos.
Puedes mirarlo todo pero puedes captar el momento más importante en una fotografía.

Óscar Dávila Amézquita
oscardavila2096@gmail.com

20 de febrero del 2010, para todos puede ser un día normal pero no para Carlos Díaz. Es del día de su cumpleaños y espera con gran felicidad y muchas ansias los regalos por tan importante fecha. Carlos como todo adolecente  esperaba un celular, una consola de videojuegos, una bicicleta, etc. Pero el regalo que menos esperaba y que en un futuro sería muy determínaNte para su vida era una cámara fotografía por parte de su padre.

La cámara fotografía para Díaz era una verdadera novedad, él estaba fascinado con el regalo. Sin pensar le iba encontrando el sentido a ese obsequio que menos esperaba. Con el pasar de los días y los meses se iba notando esa complicidad entre la cámara y Carlos. Es entonces que el regalo menos esperado y hasta despreciado  se estaba convirtiendo en el objeto más apreciado por él. Sin pensar que la fotografía de convertiría en una de sus pasiones.

Carlos no sabía nada de cámaras, el solo pensaba en jugar o hacer cualquier otra cosa. Pero gracias a ese presente, Díaz logra insertarse en el maravilloso mundo de la fotografía. La complicidad fue tanta que Carlos no podía dejar su cámara. La llevaba para todos lados, no podía estar sin ella, era algo indispensable es su vivir del día a día y despertó en él  esa bendita manía de querer fotografiarlo todo lo que estaba a su alrededor.

El todavía recuerda su primera fotografía como si hubiera sido ayer, fotografíe a mi madre  dice Carlos, y todavía mantengo asa foto bien conservada en la pared de mi cuarto y espero este allí  por mucho tiempo. Tengo muchas fotografías que guardo con mucho recelo, de mis hermanos, de mis padres, de mis sobrinos, de mis mascotas en fin hay bastantes. Pero una muy especial de mi abuelo, quien falleció hace un año, añade Díaz.

Han pasado exactamente diez años de la primera cámara de Carlos, pero que todavía aún conserva en aquel viejo baúl de los recuerdos. Las experiencias que le ha tocado vivir a Díaz junto a su cámara son bastantes, desde retratar a su artista preferido en un concierto por el año 2011, hasta captar un asalto en una pollería cerca a su casa. La fotografía es lo que le apasiona, el arte por captar los más mínimos detalles.

La pasión que despertó en Carlos, esa cámara que nunca espero es tremenda. Tomar una foto es construir una propia historia, a través de las imágenes se puede retratar mucho de lo que no se aprecia a simple vista. Tener una cámara en la mano para Carlos es determínate, pues es su principal arma para captar cualquier hecho. Las fotos son parte de la vida misma, son una mirada distinta y te dan un amplio panorama para poder observarlas con mayor detenimiento.

A través de la fotografía Carlos puede inmortalizar momentos para que estos sean vistos por futuras generaciones. Como el mismo lo dijo, puedes mirar todo pero puedes captar el momento más importante en una fotografía. El romance entre la fotografía y Carlos nació hace diez años por una casualidad que él no se esperaba. Gracias a ese obsequio pudo descubrir lo que verdaderamente le apasiona lo que siempre quiso y gracias a su padre pudo descubrir.

Fuentes:
Carlos Díaz, y demás familiares.

No hay comentarios:

Publicar un comentario