domingo, 12 de junio de 2016

“AVELINO”
Madre coraje logra sacar adelante a toda su familia gracias a su esfuerzo y a su perseverancia.
Una historia de una vendedora ambulante digna de admiración.

Óscar Dávila Amézquita
oscardavila2096@gmail.com

Tener que madrugar todos los días para una persona normal puede ser muy complicado. Levantarse a las dos de la madrugada mucho peor, todo lo que esto significa lo puede graficar Hilda García, una vendedora ambulante de verdura del “Avelino”. Lleva desempeñando este trabajo por más de diez años y asegura todavía no haberse cansado. Los 53 años que pesan sobre ella no parecen ser impedimento ni mucho menos una excusa para dejar de trabajar.

Con 43 años, Hilda, recién llegada de la provincia de Caylloma a la ciudad blanca, avizoraba un futuro incierto, con dos hijos que mantener todo parecía ser más difícil. Diez años después la señora García siente que por fin la vida le sonríe. El trabajo que ella realiza no es para nada fácil, pues involucra mucha dedicación y mucho esfuerzo. Ya a sus 53 años la señora Hilda, se nota cansada pero con muchas ganas de seguir sacando adelante a sus hijos.

Ya son las dos de la madrugada e Hilda tiene que levantarse, hacer el desayuno para sus hijos, abrigarse y salir en dirección al paradero de donde la recogerá el señor Yuyo, que verdaderamente se llama Manuel. El señor Yuyo es el taxista que la  lleva todos los días al Avelino. Siempre el taxista a la misma hora y la señora García más puntual que nunca, a pesar de este frio de invierno que azota más que nunca.

Los días en el Avelino para Hilda son una verdadera prueba. Tiene que soportar todas las adversidades que implica un trabajo informal, no tener un seguro, no tener una remuneración fija, trabajar más horas de lo debido,  en fin son muchas cosas lo que ella soporta. Pero a pesar de todas esas adversidades Hilda no se da por vencida y sigue adelante con el firme propósito de trabajar para educar a sus dos  hijos que ya están en el instituto.

Pero no todo es mala suerte para Hilda García, pues en los diez años que lleva trabajando como vendedora ambulante ha logrado conseguir un puesto en el mercado mayorista Metropolitano. Ya con este puesto las cosas se le facilitan un poco para Hilda, pues ya no tiene que estar caminando por las calles, escapando de la policía municipal. Las cosas han cambiado un poco dice Hilda, pero igual tengo que seguir madrugando y eso es lo más pesado.

El esfuerzo de Hilda por fin se ve recompensado, todos los días  que tuvo que madrugar por fin van dando sus frutos. La señora García es la madre coraje, la que tuvo que sacrificar muchas cosas por el bien de su familia. La educación de sus hijos fue el principal impulso para nunca rendirse. Santiago y Carla son los hijos de la señora Hilda, ellos se sienten muy orgullosos de su madre y son conscientes del sacrificio de su madre.

A diez años de su llegada, la señora Hilda García, ha logrado por fin estabilizarse en la ciudad blanca. El arduo trabajo que realizo en toda su estadía le ha permitido lograr muchas cosas tanto personales como materiales. Dejando todo su pasado en la provincia de Caylloma en busca de nuevos horizontes parece haber logrado ya gran parte de sus metas.  Actualmente su trabajo ha cambiado y ha decidido dejar  las verduras por las frutas.  

Fuentes:
Hilda García, Santiago, Carla, Manuel y demás comerciantes.







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