“AVELINO”
Madre coraje logra
sacar adelante a toda su familia gracias a su esfuerzo y a su perseverancia.
Una historia de una
vendedora ambulante digna de admiración.
Óscar Dávila Amézquita
oscardavila2096@gmail.com
oscardavila2096@gmail.com
Tener que madrugar todos los días para
una persona normal puede ser muy complicado. Levantarse a las dos de la
madrugada mucho peor, todo lo que esto significa lo puede graficar Hilda
García, una vendedora ambulante de verdura del “Avelino”. Lleva desempeñando
este trabajo por más de diez años y asegura todavía no haberse cansado. Los 53
años que pesan sobre ella no parecen ser impedimento ni mucho menos una excusa
para dejar de trabajar.
Con 43 años, Hilda, recién llegada de
la provincia de Caylloma a la ciudad blanca, avizoraba un futuro incierto, con
dos hijos que mantener todo parecía ser más difícil. Diez años después la
señora García siente que por fin la vida le sonríe. El trabajo que ella realiza
no es para nada fácil, pues involucra mucha dedicación y mucho esfuerzo. Ya a
sus 53 años la señora Hilda, se nota cansada pero con muchas ganas de seguir
sacando adelante a sus hijos.
Ya son las dos de la madrugada e Hilda tiene que levantarse, hacer el desayuno para sus hijos, abrigarse y salir en dirección al paradero de donde la recogerá el señor Yuyo, que verdaderamente se llama Manuel. El señor Yuyo es el taxista que la lleva todos los días al Avelino. Siempre el taxista a la misma hora y la señora García más puntual que nunca, a pesar de este frio de invierno que azota más que nunca.
Los días en el Avelino para Hilda son
una verdadera prueba. Tiene que soportar todas las adversidades que implica un
trabajo informal, no tener un seguro, no tener una remuneración fija, trabajar
más horas de lo debido, en fin son
muchas cosas lo que ella soporta. Pero a pesar de todas esas adversidades Hilda
no se da por vencida y sigue adelante con el firme propósito de trabajar para
educar a sus dos hijos que ya están en
el instituto.
Pero no todo es mala suerte para Hilda García, pues en los diez años que lleva trabajando como vendedora ambulante ha logrado conseguir un puesto en el mercado mayorista Metropolitano. Ya con este puesto las cosas se le facilitan un poco para Hilda, pues ya no tiene que estar caminando por las calles, escapando de la policía municipal. Las cosas han cambiado un poco dice Hilda, pero igual tengo que seguir madrugando y eso es lo más pesado.
El esfuerzo de Hilda por fin se ve
recompensado, todos los días que tuvo
que madrugar por fin van dando sus frutos. La señora García es la madre coraje,
la que tuvo que sacrificar muchas cosas por el bien de su familia. La educación
de sus hijos fue el principal impulso para nunca rendirse. Santiago y Carla son
los hijos de la señora Hilda, ellos se sienten muy orgullosos de su madre y son
conscientes del sacrificio de su madre.
A diez años de su llegada, la señora
Hilda García, ha logrado por fin estabilizarse en la ciudad blanca. El arduo
trabajo que realizo en toda su estadía le ha permitido lograr muchas cosas
tanto personales como materiales. Dejando todo su pasado en la provincia de
Caylloma en busca de nuevos horizontes parece haber logrado ya gran parte de
sus metas. Actualmente su trabajo ha
cambiado y ha decidido dejar las
verduras por las frutas.
Fuentes:
Hilda García, Santiago, Carla, Manuel y
demás comerciantes.

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