DESAFORTUNADO
Oscar,
es una prueba viva de esperanza ante las adversidades de la vida.
La
cosa más importante en la enfermedad es nunca perder las ganas de luchar.
Óscar Dávila Amézquita
oscardavila2096@gmail.com
oscardavila2096@gmail.com
Oscar Dávila, todavía no
entiende porque la vida le ha sido tan difícil. Todo parecía transcurrir con
normalidad para él y para su familia. Pero aquel 15 de febrero del 2006 según
cuenta Oscar, sentía que su vida literalmente pendía de hilo, curiosamente
faltaban cinco días para su cumpleaños y este no era específicamente el regaló
que él esperaba. Todo parecía confabular en su contra, el destino una vez más
se ensañaba con él, se avizoraba un futuro incierto, una enfermedad lo aquejaba
y una operación esperaba por él.
Diez años después, Oscar nos cuenta todo lo
que le ha tocado vivir a raíz de esa enfermedad. Hablar de este tema para él es
algo complicado, pues se le vienen a la mente muchos recuerdos que prefiere
olvidar y dejarlos en el pasado. Y es que todavía quedan algunas secuelas de
aquella operación. Lo que le tocó vivir a Dávila fue un periodo muy duro, no
solo para el sino también para su familia y en especial para su madre. Según él,
ella fue el principal motivo que lo
impulso a seguir adelante a pesar de la adversidad.
Era octubre del 2005, Oscar, como todo niño jugaba con sus demás amigos en la plaza de Viraco, un distrito de la provincia de Castilla, se festejaba la fiesta de la Virgen del Rosario, la algarabía y la felicidad era tremenda. Pero como todo niño travieso Oscar, se acercó a donde estaba los juegos artificiarles y sin percatarse uno de estos exploto, ocasionándole un gran malestar en el oído derecho. Es ahí donde empieza la pesadilla de la familia Dávila Amézquita, y el pequeño empieza a vivir lo que sería su peor prueba de vida.
Tras varias semanas de
asistir al Centro de Salud de su distrito, Oscar ya sentía una leve mejoría y
el dolor en su oído iba desapareciendo con el pasar de los días. Todo parecía
volver a la normalidad sin pensar que esto empeoraría. Ya en el mes de
diciembre el dolor otra vez regresaría pero no le tomarían mucha importancia y
es así que dejan pasar el tiempo. Sorpresivamente la mama de Dávila unas
semanas después se percata que su hijo tiene una inflamación a la altura del
oído y decide llevarlo otra vez al centro de salud.
Las noticias no son tan malas, según un primer informe le dijeron que la inflamación se debía a una gripe mal curada y le dieron algunas pastillas para tal fin. Pero con el pasar de las semanas un pequeño tumor se hacía cada vez más vistoso en lado derecho del cuello y la preocupación surgía en la familia, es así que deciden llevar a Oscar a la ciudad de Arequipa para realizarle unos análisis y determinar qué es lo que verdaderamente tenia. En la clínica San Juan de Dios, los doctores le diagnostican que era un tumor por la inflamación de un Ganglio y que era necesaria una intervención quirúrgica.
Aquel 15 de febrero le esperaba un quirófano y una operación, según cuenta Oscar que su peor temor era abandonar la clínica en un ataúd. Ya eran las trece horas y el momento había llegado. Papá y mamá se despedían con un fuerte abrazo, unas lágrimas brotaban por las mejillas de mi madre, yo entraba en llanto y la camilla empujada por una enfermera vestida de blanco avanzaba presurosa en dirección al quirófano. De donde yo no sabía si iba a salir.
La espera había terminado,
tres horas después salió de la sala de operaciones, el pequeño había superado
una nueva prueba de la vida y es testigo de que si se quiere se puede.
Actualmente ya han pasado más de diez años de aquella operación y Dávila
todavía la recuerda como si hubiera sido ayer. Ya con 20 años considera que le
queda mucho por hacer, y muchas pruebas todavía por superar –OSCAR.
Fuentes:
Oscar Dávila, Tomasa
Amézquita, Darwin Dávila, Doctores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario